Pulso




una paloma acurrucada

en la vereda junto a nosotros

bajo la lluvia espera su hora,

no quiero morir en la ambigüedad

de la duda del rechazo expectante 

del hablar sin decir

por miedo

mirando con deseo

del otro lado del marco

de la puerta del tren

antes que parta de la estación,

que sepas vos

sabes quien sos

que la disponibilidad del alma se encuentra

abierta a amalgamarse

y el espacio se genera

de los bordes de la campana 

donde se desprende el cimbronazo 

a mis raíces en danza 

del tantra de la vida,


¿Puedo tomar tus manos

y mirarte a los ojos?

 

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